Vender una misma gama en muchos países tienta a cualquier operador a redactar la ficha una vez y traducirla. Compartimos mucho entre mercados: datos de producto, imágenes, especificaciones, información de cumplimiento normativo. Lo que nunca compartimos es el lenguaje de la demanda.
Qué se comparte
- Un catálogo maestro. Cada producto tiene un único registro con dimensiones, materiales, identificadores, datos de cumplimiento y declaraciones aprobadas.
- Un método. La forma de investigar, agrupar y probar términos de búsqueda es la misma en todas partes.
Qué es local
- Los términos de búsqueda. Los compradores de Alemania, Francia, Japón y EE. UU. describen la misma bolsa de formas distintas, y no como traducciones unos de otros. Investigamos los términos de cada mercado desde cero, con los datos de búsqueda de ese mercado.
- Las agrupaciones de demanda. La forma en que los productos se agrupan en necesidades del cliente varía según el mercado. Un uso que lidera en un país puede ser secundario en otro.
- Las declaraciones. Lo que una ficha puede afirmar depende de la normativa local. En Japón, por ejemplo, los materiales plásticos en contacto con alimentos se regulan mediante un sistema de lista positiva, por lo que allí no describimos los productos como aptos para el contacto con alimentos si no disponemos de la documentación para ese mercado.
Cómo funciona en la práctica
El contenido de las fichas lo redactan personas que conocen el mercado, a partir de la investigación de palabras clave de ese mercado, y se contrasta con el registro maestro para verificar los datos. Las palabras clave publicitarias proceden de la misma investigación local, de modo que la ficha y las campañas hablan el mismo idioma.
Es más lento que traducir. También es la diferencia entre una ficha que existe en un mercado y una que allí se encuentra.
